martes, 29 de abril de 2014

Cuestionario de autoevaluación de prácticas cooperativas


La valoración que hago sobre mi gestión del aula a través de estructuras cooperativas se limita a la experiencia que tengo con los y las docentes que han participado en cursos y jornadas que he impartido en el centro de profesorado en el que actualmente trabajo. Antes de ocupar este puesto, había escuchado hablar de una estructura cooperativa compleja -jigsaw, como se la llama en inglés- porque soy especialista en Lengua Extranjera. Además, había participado como alumna en alguna actividad basada en este agrupamiento. Sin embargo, nunca había utilizado estructuras cooperativas, tal cual, mis clases.
La experiencia con la cual cuento en este terreno, como podéis ver, es limitada, pero también muy positiva. Cuando he utilizado agrupamientos cooperativos el profesorado realmente se ha involucrado en el buen desarrollo y éxito de las actividades que les he propuesto, a pesar, incluso, de no haber trabajado previamente la cohesión de los grupos (ya que por las características de las actividades, el tiempo no daba para más).
Lo cierto es que siento mucha curiosidad sobre si seré capaz o no de llevar a la práctica esta estrategia a mi centro de destino -de Infantil y Primaria- una vez que haya dejado la asesoría.  Me imagino que emplearé estructuras simples -como Lápices al centro o Folio rotatorio- en grupos de Primaria después de haber dejado sentadas unas bases muy claras respecto al tipo de colaboración que ha existir entre los y las estudiantes. Hacerlo en inglés en este nivel es algo que me inquieta. Intentando no ser demasiado quisquillosa, me imagino que habrá ocasiones en las que recurriré al español y al inglés tanto como al lenguaje gestual o al icónico. Desde luego, a trabajar cooperativamente hay que aprender y para eso es necesario enseñar a hacerlo de forma sistematizada, así que, con mayores o menores dificultades (o inseguridades), tendré que incluir el trabajo cooperativo en mi programación.


Valores personales y sociales de mi PMV y metáfora visual en tres imágenes



El acrónimo Scamper hace referencia a una técnica para el desarrollo de la creatividad que se construye sobre una lista de verbos originalmente enunciados en inglés. Estos son: substitute, combine, adapt, modify (maximize/minimize), put to other uses, eliminate y retrograde -es decir, sustituir, combinar, adaptar, modificar (maximizar/minimizar), darle otro uso, eliminar y retrogradar, invertir o reordenar. Los mismos, nos ayudan a plantearnos preguntas que debemos responder para luego llevar a cabo las modificaciones que consideremos pertinentes. Por ejemplo, si tomamos como punto de partida una simple silla, podemos pensar qué elementos de la misma sustituiríamos para hacerla más cómoda, más moderna o más artística; podríamos plantearnos combinarla con otro tipo de objeto o pieza de mobiliario para crear algo distinto y con otras funciones; si cambiáramos su forma y su estructura en función del tamaño y el peso de un usuario con determinadas características, la adaptaríamos; si modificáramos algunas de sus partes, alargándolas o acortándolas, haciéndolas más anchas o más estrechas, utilizaríamos la maximización y la minimización; si quisiéramos darle otro uso, podríamos modificar su tamaño y convertirla en un llavero, en pen-drive o en un pendiente; si elimináramos alguna de sus partes, quizás la convertiríamos en un banco o en una banqueta; si reordenásemos sus partes o las dispusiéramos en el orden inverso, también obtendríamos otro tipo de objeto y tendríamos que ver para qué funcionaría. 
Esta técnica, muy cercana al brainstorming ha sido tradicionalmente utilizada por empresas e instituciones de todo tipo -por ejemplo, ONGs- con el objetivo mejorar sus procesos y productos a través de la modificación de los mismos. Mi propuesta es utilizar el Scamper desde una perspectiva didáctica a través de la cual el alumnado pueda disponer de una serie de pautas o estrategias mediante las que  formular preguntas y elaborar respuestas que permitan transformar cualquier tipo de producto, ya sea este un texto, una imagen, una coreografía o un objeto cotidiano. Esta aproximación al original se hace de forma global y deductiva, dando pie no solo al desarrollo de actividades receptivas sino productivas y expresivas que encajan en cualquier asignatura o ámbito curricular. Además, al ser una estrategia, el Scamper puede integrarse en cualquier tipo de proyecto, tarea o secuencia didáctica.
El uso que demos al Scamper puede contribuir a socializar en mayor o menor medida el proyecto que tengamos entre manos. Para empezar, llevarla al aula junto a agrupamientos cooperativos favorece especialmente el desarrollo del pensamiento divergente, da seguridad al alumnado, obliga a cada participante a involucrarse en su aplicación y necesariamente conduce al consenso. Por otra parte, las respuestas que los y las estudiantes sean capaces de formular pueden requerir de la aportación de personas ajenas al aula y expertas en aquellos cambios que quieran realizarse sobre el objeto original. Por ejemplo, si este es una narración o un poema y queremos convertirlo en una canción, tendremos que contactar con alguien que nos ayude a imprimirle el ritmo y la melodía adecuados. Finalmente, la producción de las versiones puede ser laboriosa, así que contar con voluntarios y voluntarias que a través de grupos interactivos ayuden al alumnado a llevar un buen ritmo de trabajo, a ayudarse y resolver dudas y a recibir aportaciones distintas, puede ser muy enriquecedor para este proceso.
Todo ello puede estar en la base de un proyecto cuyo producto final sea celebrar un recital de canciones originales y versiones de las mismas a final de trimestre, tal y como planteo en mi proyecto mínimo viable, pero también puede constituir una de las fases de trabajo de tu proyecto, sean cuales sean los contenidos que se aborden o las competencias que pretendamos desarrollar. Por eso, te animo a que revieses las ideas que intento transmitir y que apoyes mi proyecto con tus aportaciones, sean estas cuales sean.
¡Gracias por llegar hasta este último renglón! ;)






viernes, 11 de abril de 2014

Protipo de proyecto: "Scamper on a song!"



Para esbozar el prototipo de mi proyecto me gustaría tomar en consideración un objetivo muy claro: conseguir que los y las estudiantes llegaran a elaborar sus propias producciones textuales, utilizando aquellos recursos lingüísticos ya vistos en clase y aquellos que cada cual requiriese para completar su propio texto.
Entiendo que la secuencia básica que explico a continuación podría llevarse a la práctica en clases de todos los niveles y características, pero por ceñirme a un contexto más concreto, diré que la desarrollaría en el Segundo Ciclo de la Educación Primaria y dentro del área de Lengua Extranjera (Inglés), en una clase ordinaria de un colegio público, de manera que nos encontraríamos niños y niñas con mayores y menores ventajas y dificultades de acceso al currículo.
Para conseguir el objetivo planteado, primero expondría a los y las estudiantes a ejemplos concretos del género textual seleccionado (podrían ser cuentos breves, letras de canciones sencillas o retahílas, pero también diálogos o noticias), pero en este caso vamos a centrarnos en las canciones trabajadas a lo largo de un trimestre.
Durante las sesiones dedicadas a la producción de textos propios, los haría manipular el original (enlace al vídeo del proyecto) seleccionado -una canción- a través de la técnica para el desarrollo de la creatividad conocida como SCAMPER. La misma permitiría a niños y niñas modificar tanto la letra de la canción como su ritmo o su melodía o añadirle una coreografía, por lo que podríamos contar con la participación en el proyecto de especialistas en Educación Musical y Educación Física.
El tercer paso sería invitar a cada equipo de trabajo a generar una versión propia del texto inicial a través de estrategias simples y/o complejas de trabajo cooperativo, y utilizando, a ser posible, alguna herramienta TIC, bien para dar forma a su creación, para mostrarla o para dejar testimonio de ella.
Finalmente, las producciones elaboradas por los distintos equipos serían expuestas y sometidas a la valoración del gran grupo y de la docente. La exposición podría hacerse dentro del aula (contando o no con la presencia de familiares), para compañeros y compañeras de otros grupos, etc.
A lo largo del proceso, cada cual contaría con una rúbrica que permitiría conocer qué tipo de participación se esperaría de cada estudiante y qué características generales debería presentar el producto final de cada grupo.
Este proceso podría desarrollarse a lo largo de cinco sesiones, de modo que la última se dedicaría a la exposición de las versiones producidas, lo que tomaría forma recital. Este sería parte del proyecto y pondría broche final a un trimestre.





jueves, 10 de abril de 2014

Seño sin voz. ¿Micro-relato o medio relatando?



Lluch, Josep y Ginesta, Montserrat (1998). Papá sin voz.

Editorial La Galera. Colección La sirena.


La seño llegó a clase con un hilo de voz. "¿Estás afónica?," le preguntó una alumna. "Claro que no. Cuando se está afónico no se puede hablar. No te sale ni una palabra," dijo un alumno. "Es verdad. Esto es lo que le pasó al papá del cuento que leímos hace unas semanas," "Sí, sí, me acuerdo", "Ah, sí!," comentaron entre todos.
Efectivamente, tiempo atrás aquel grupo de alumnas y alumnos había leído en el aula de apoyo la historia de un papá que perdió la voz mientras estaba cantando, de modo que él y su hijo salieron a buscarla por distintos lugares hasta que, por fin, dieron con ella. De este modo, el papá pudo recuperar su voz y el breve cuento concluyó felizmente.
"Bueno, pues si este era Papá sin voz, yo sería..." ¡Seño sin voz!," exclamó el grupo al unísono. "Es verdad que casi no puedo hablar. ¿Qué os parece si habláis vosotros y me contáis esta nueva historia? ¡Seño sin voz es un buen título! Seguro que sale un buen cuento," les animó la maestra. "¡Oh, sí! ¡Vamos a inventarnos una historia!," respondieron de buena gana.
Y de este modo todos se pusieron manos a la obra para poder crear un nuevo libro para la biblioteca del aula. Para eso, primero releyeron la historia original, revisaron el texto con cuidado y se pusieron de acuerdo en qué partes podrían cambiar, sustituyendo al personaje principal por el de su señorita y los espacios recorridos en el cuento por otros de su escuela. Luego, se distribuyeron las páginas, de modo que pareja de estudiantes sería responsable del párrafo y de la ilustración correspondiente a una parte de la secuencia. A algunos les resultó difícil eso de dibujar, así que pensaron en grupo qué debía aparecer en aquellas imágenes y cómo debían parecer los personajes que salieran en ellas.
El resultado final fue precioso, así que bajaron a la biblioteca para que su encargado los ayudara a escanear los dibujos ya coloreados, a sacar algunos ejemplares más por la impresora y a encuadernar la flamante publicación.
Cada cual mostró el cuento en sus grupos de referencia y se lo llevó a casa para enseñárselo a sus familiares. ¡Qué orgullo verse en el listado de autores e ilustradores!
Sin duda, Seño sin voz también ocuparía un lugar privilegiado en la biblioteca de recuerdos de aquella maestrita.